viernes, noviembre 26, 2010

Tardes de la calle Duranton 2


Empiezo a aprender que los ruidos habituales del trabajo me hacen sonreir

el repiqueteo de las escaleras, de las tazas, el pasaje de gente desconocida, el vaiven de lenguas raras,conversaciones nunca acbadas y siempre comenzadas; los adioses y los bienvenidos.

Empiezo a notar la dejadez del frio invierno, que nos golpea con fuerza y nos hace subestimarnos, aplazada tengo la fuerza para sumergirme en terrenos extraños,

estados ivernados

Empiezo a ver como desde una pecera como los transeuntes se dirigen rectos y rapidos

encogidos de frio hacia alguna parte

el faro de la puerta anuncia nuesto nombre y descubre a una lozana recepcionista

que sueña despierta detras de un comptoir frances de marmol,

poca cosa si desde la ventana, sin embrago cuando la puerta se abre

veo venir cuan lejos he venido y cuantas he aprendido


Es invierno ya

cerremos un poco mas la puerta,

la corriente solo deja despejar las ensonaciones mas disparatadas

y cuanto necesitamos de locuras estivales en estas tardes.

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