
Empiezo a aprender que los ruidos habituales del trabajo me hacen sonreir
el repiqueteo de las escaleras, de las tazas, el pasaje de gente desconocida, el vaiven de lenguas raras,conversaciones nunca acbadas y siempre comenzadas; los adioses y los bienvenidos.
Empiezo a notar la dejadez del frio invierno, que nos golpea con fuerza y nos hace subestimarnos, aplazada tengo la fuerza para sumergirme en terrenos extraños,
estados ivernados
Empiezo a ver como desde una pecera como los transeuntes se dirigen rectos y rapidos
encogidos de frio hacia alguna parte
el faro de la puerta anuncia nuesto nombre y descubre a una lozana recepcionista
que sueña despierta detras de un comptoir frances de marmol,
poca cosa si desde la ventana, sin embrago cuando la puerta se abre
veo venir cuan lejos he venido y cuantas he aprendido
Es invierno ya
cerremos un poco mas la puerta,
la corriente solo deja despejar las ensonaciones mas disparatadas
y cuanto necesitamos de locuras estivales en estas tardes.
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